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MENSAJES DE FACEBOOK: A Silvana Barbagelata Ψ, Ana Rodriguez, Teresita Pocai y 8 personas más le gusta esto.

Olga Isabel Román :Etiquetada nuevamente en tu sueño, que esta vez también acompañaré para no dejarte solo... como tampoco lo hice esa vez. Se me hace difícil escribir cuando todo vuelve y también las lágrimas , creo que son las mismas que esa vez...cuando leo y siento tu inocencia , tu sueño-realidad vuelvo a dar Gracias a Dios por tu vida y por cumplir mi segundo pedido: Que no sufrieras y que al despertar , si era su voluntad y no la mía quede en tu memoria un lindo recuerdo por "ese paseo de vida" y así fue.Coincido con los médicos y al paso del tiempo lo corroboro: ¿Quienes somos nosotros para decir que no viviste lo que decís ? Sabes que yo creo absolutamente todo y fui testigo de muchas de estas cosas que y luego de otras tantas.. Bien Cielito,lo estas haciendo bien. Continúa con tu relato. A muchos amigos le harás bien.

Lili Fernandez:  GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Marta Ruth Botte:  un placer leer,esto besosssssssssssss.

Maria Eva Perello : Son DOS Soles Ustedes !!!♥♥

Vivi Rinaldi : Y porque son tus vivires, hoy puedo leer esto, que sigue regando mi FÉ, y me hace decir como siempre, Diosito está. Hermoso relato el tuyo querido Dany, que da esperanzas a quien la necesita.Un abrazote enorme y un beso.

Daniel Aníbal Galatro :‎5 "me gusta" más y mando el apunte 2. ¿vale? ¿tá? OK?. Y gracias por sus hermosas palabras que sé que son realmente sentidas. Besos.

Patricia A. Sanchez : Querido Daniel,gracias por compartir este exquisito relato que sin dudas aumentaran,las esperanzas y Fé de los que la van perdiendo.Va mi cariño para vos y Olga buena Vibra los dos!

Martha Migliano Moretti :  Gracias por compartir algo tan personal, Daniel.Es bueno que puedas relatarlo y me alegro.

Daniel Aníbal Galatro : Es una fortuna enorme poder compartirlo con amigos, porque quizá le encuentren aristas que a mí se me escapan porque tengo muchos sentimientos entremezclados con esta historia. Gracias. Un beso para todas y cada una.

Jorge Vivas Casal : Se de lo que estas hablando , tambien vivimos unas experiecias misticas , en el proseso de la enfermedad de ALICIA , que nos dio la paz y la fe en que SI hay otro estado en el cual nuestro angel esta a nuestro lado .y si nuestra mision esta cumplida nos permite acompañalo , de lo contrario nos ayuda a seguir para realizarla , aunque no los diga cual es , solo nosotros debemos descubrila ,yo aun no la se , TU SI , siendo la persona que sos , UN TIPO EXTRAORDINARIO , TE MANDO UN BESO PARA TI Y PARA OLGA . LOS QUIERO MUCHO AMIGOS.

Daniel Aníbal Galatro : Gracias, Jorge querido. Y creo que Alicia está en un lugar mejor, haciendo por nosotros. Nada es casual. Debemos agradecer el haberla conocido y haber compartido en mayor o menor grado su vida. Fue un regalo que valorizamos tanto como podemos. Para mí siempre está por allí y se posa en mis recuerdos con toda esa simpatía que nos ilumina. Y hasta ese "la p. que lo p. al gobierno" que decía cuando le ocurría algo tan simple como caérsele una cucharita, me quedó metido en el corazón. Y por supuesto muchas otras cosas, en especial aquellas en las que vos participabas también. Recuerdo el nacimiento de Marina, por ejemplo, los paseos de fin de semana, y muchas cosas más.

Teresita Pocai : QUERIDO DANIEL, AQUELLO QUE NOS UNE Y MANTIENE , SI SE QUIERE "FLOTANDO EN EL ESPACIO", SE LLAMA CORDON DE PLATA. EN EL AÑO 1986, UN ACCIDENTE ME TUVO A MAL TRAER MUCHO TIEMPO, Y EN MOMENTOS EN QUE MI CUERPO QUISO QUEDARSE EN LA CAMA, MI ALMA SE ELEVO, NO SE LA DISTANCIA. DESDE ALLI, YA SINTIENDOME MEJOR, MIRE HACIA ABAJO Y VI A MI FAMILIA LLORAR PORQUE YO HABIA MUERTO. QUERIA QUEDARME EN ESE ESPACIO ACARAMELADO CON ESA PAZ QUE NO PUEDE EXPLICARSE. PERO ALGUIEN ME DIJO QUE DEBIA VOLVER, (HABIAN TRANSCURRIDO MAS DE SIETE HORAS, Y CONVENGAMOS QUE NO FUE LA ULTIMA VEZ). VOLVI, HABLE CON LOS MEDICOS, OBVIAMENTE ME DIJERON QUE ERA IMPOSIBLE Y ME MEDICARON. SI MAL NO RECUERDO VICTOR SUEYRO, CUENTA SU EXPERIENCIA MUY SIMILAR A LA MIA, UN AÑO DESPUES.- DANIEL, ENTRE VOS Y YO, HAY TELA PARA CORTAR CON MATE, CAFE O AGUA... CARIÑOS.
Ana Rodriguez QUERIDO DANIEL,MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIR ESTO TAMBIEN CONMIGO,BESOS.


Daniel Aníbal Galatro : Hola, Tere. Seguiré organizando mi historia para que cuando nos reunamos la tenga más armadita. Tomaremos esos mates o lo que sea y será un gusto conocer tu experiencia. En cualquier momento nos referiremos al ese famoso Cordón de Plata sobre el que leímos mucho en los años 60. Te mando un beso enorme y aquí estoy, como siempre, para lo que gustes mandar.

Daniel Aníbal Galatro :Hola, Ana. Es un placer compartir esta experiencia con amigos. Porque nos permite conocernos mejor. Te mando un beso esquelense.

Silvana Barbagelata : Ψ que decirles a los dos mas que gracias x compartirlo conmigo!!!...nos da esperanzas!

George Winch : Daniel, felicitaciones,me gusto mucho.

A Silvia Ferreyra, María Celeste Campos, Olga Isabel Román y 2 personas más les gusta esto.

Marta Ruth Botte : ‎Daniel Aníbal Galatro,profesor un placer leerlo,como siempre y bueno es asi,el pais en que vivimos,menos mal que nos quedan estos hermosos recuerdos,como usted el del hotel,y nos puede deleitar,recordando cada rincon,espero el 3 escrito,un cariño,gracias por el regalo y por pasar por mi muro.


Daniel Aníbal Galatro : Gracias, Marta. Creo que lo mejor que puedo hacer hoy con mi experiencia de hace tres años es compartirla con buenos amigos como vos. Y si eso se convierte en una caricia al alma, tanto mejor. Porque siento que soy en los que me rodean, que personas como las que la vida pone a mi paso me dan las fuerzas y los fundamentos para que mi existencia tenga sentido, además de ese soporte espiritual permanente que me enseñaron que estaba en Dios, otra forma de llamar al Universo, y que se manifiesta a cada momento de alguna manera. Gracias, Marta, por compartir conmigo esta especie de viaje que alguna vez tuve la fortuna de realizar y que vuelve a llevarme a esos planos diferentes y que no dejan de sorprenderme. Un beso.

Guillermo Hariyo :‎Daniel ,con un poquito mas de tiempo leere atentamente esta experiencia vivida. Fuerte abrazo!!!

Seba Caputti :que hiostoria eh.... que relato... esta mejor contado en vivo.. por vos.

Daniel Aníbal Galatro :Para Guille: es una serie de apuntes para ir reorganizando la historia de lo que me sucedió en Enero 2009. No corre prisa, amigo, para leerla si te interesa. Pero sé que te va a "mover" porque sos un ser muy espiritual. Te devuelvo el abrazo corregido y aumentado.

Daniel Aníbal Galatro Para Seba: recuerdo que tuviste la primicia porque lo viviste de cerca y te lo conté a los pocos días de sucedido. Tu mami fue una de las protagonistas porque se convirtió en el apoyo más fuerte para Olgui y también para mí. Ahora quiero reforzar el recuerdo de muchos detalles que suman a la historia escribiendo estos apuntes ("machetes") para que no se me vuelen de la cabezota. Sabés cuánto te queremos y por eso me alegra que andes cerca mientras lo relato, no tan bien como en vivo según vos. Un abrazo fuerte para vos y los tuyos.

Olga Isabel Román :Sin duda la familia hermosa de Seby otros Ángeles hermosos saben muy bien de este milagro de vida y estuvieron. No quiero influir en tus recuerdos, por eso mismo no comento mucho Amor, son tus recuerdos y lo estas haciendo bien. A seguir...

María Celeste Campos : Mi querido Daniel!!! que puedo decir de tan bella descripción de un espacio de mi querida ciudad? más que agradecer tu disponibilidad, tu imaginación tus bellas palabras y deslumbrante forma de escribir y atrapar en cada frase que nos brindas!

Lily Loly Amor: Gracias Daniel por pasar por mi muro cariños Lily.

A ti, Ale Gonzalez, María Celeste Campos y otras 2 personas más les gusta esto.

Olga Isabel Román :¿Quién dijo que no pasaba a buscarte para esos paseos nocturnos tan esperados?....... y me gustaba cantarte.... y leerte fórmulas..Creo que soñamos lo mismo.y lo que me sigue asombrando de vos en que en estos años, no cambiaste ni un punto, ni una coma de todo lo vivido.Realmente no me asombra porque yo sí se lo que viviste. Hasta ahi mi ayudita.¡ A seguir¡ muchacho ojos de papel.


Daniel Aníbal Galatro : Con estas palabras de amoroso aliento... ¡cómo no seguir reviviendo esa breve pero intensa etapa de profundo amor en un otro mundo! Porque en ese otro mundo, también nos amábamos.

Raquel Patricia Marrodan :  Es bastante evidente, al menos para mí, que la vivencia que tuvo Daniel, fue en un mundo paralelo. Yo sí creo, aunque nunca lo haya experimentado.


Ana Bolea : Estimadísimo Daniel... he vivido situaciones parecidas a las que describes en tu relato; una de ellas cuando salía del sueño provocado por la anestesia en una operación... una amiga venía a visitarme y antes de irse me daba su nuevo número telefónico... Nada de eso pasó pero yo una vez despierta recordaba el número... Al tiempo mi amiga se fue a vivir a otro departamento y ¡oh casualidad...!! tenía el teléfono de línea con el número que en sueños me había dado. Un evidente caso de vivencia anticipatoria. La física cuántica da respuesta a estos fenómenos que muchas personas vivimos frecuentemente... o de manera espontánea... Un abrazo !

Olga Isabel Román :  Sólo deja que fluya todo. El orden no importa , ni tampoco a los amigos que no son de Esquel porque muchos se guiarán por mapas.Ahora: lo que sigue sí que impresiona a cualquiera.No sos vos ni yo quienes manejamos el orden o los tiempos y lo sabemos. A seguir que esta muy bueno.

Lili Fernandez :DANIEL REALMENTE CONMOVEDOR TU RELATO Y SE QUE ES VERIDICO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!PIENSO QUE TU EXPERIENCIA NOS AYUDA A CLARIFICAR MUCHAS COSAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Eve Violeta Gauna Piragine :
Es muy interesante Daniel, creo que haces bien en no omitir ningun detalle, ni siquiera la menor descripción. Por ejemplo, de manera personal, a mi me llama mucho tu observación cuando escribes que visualizas un templo, al que percibes como una iglesia. Pero al no ver una cruz ... llegas a la conclusión de que podría tratarse mas bien de otra cosa...
Vaya, si yo "percibiera" a través de otros sentidos " no visuales" que estoy en presencia de una Iglesia, esa sería mi conclusión definitiva: que es una iglesia, por que así lo "sentí" y la ausencia de una cruz o alguna otra señal meramente visual no sería relevante en mi conclusión.
Si... Yo tiendo a confiar en lo que siento y a desconfiar de lo que veo, a veces es un defecto y otras una virtud.
Un placer leerte.

Martha Migliano Moretti : Que interesante Daniel ! Siento un gran placer en leerte; lo del templo sin la cruz.....lo dejo ahí. Un abrzo.


Daniel Aníbal Galatro : Eso del templo o lo que fuera no identificado, ¿tiene algún significado oculto, Martha? Cuando estuve cerca de él no sentí ni atracción ni repulsión y solamente me interesó el joven del megáfono. Lo de la misión de unir las iglesias de Esquel, un tema que por esos momentos me parecía importante aunque ya no me lo parece tanto, no recuerdo que haya aparecido durante mi experiencia extracorpórea. Cuando les cuente mi paso al otro lado y el mensaje que resumía la misión que cumpliría verán que no parece tener ninguna relación.

Martha Migliano Moretti : Pienso que quizás no fue un templo propiamente dicho y es interesante lo que decis "no sentí atracción ni repulsión"..Te sigo con mucho interés.

Daniel Aníbal Galatro : El próximo apunte será acerca de una de las cosas que más me llamaron la atención. Tiene mucho que ver con un Esquel muy antiguo, la Isla del Tesoro de Stevenson, los 15 hombres sobre el cofre del muerto, los desfiles de carrozas,... en fin, con varios temas que no sé por qué me aparecieron allí. Y lo más espectacular fue que, un mes después, dando clases, una de mis alumnas apareció para analizar justamente ese libro y esa canción, algo que hacía muchos años que no veía. Pero ya contaré todo con más detalles.

Jaime F Duarte :
Felicidades Olga y Daniel... realmente interesantisimo este relato... esta vivencia... esta aventura... este viaje astral...
Yo siento que tu lo vivio... asi como lo describes... y siento que talvez no colocas todo...
Gracias por compartir este regalo que te da el Universo!!!
NAMASTE!!!

Daniel Aníbal Galatro : Por supuesto, Jaime. Omito algunos detalles, quizá muchos, por considerarlos poco importantes o por no recordarlos. Por eso me ayuda que me hagan todas las preguntas que quieran. Y fijate que también a vos te cuesta definir cómo llamar a lo que me ocurrió. Pero el nombre no importa sino lo sucedido. Quizá las cosas terminen explicándose a través de los detalles y todo fue una especie de mensaje para decodificar. Y para eso necesitaré también tu ayuda y la de los demás amigos. Gracias por interesarte y te recomiendo buscar en las notas los otros tres apuntes para tener la historia desde esta especie de comienzo. Un abrazo.

Jaime F Duarte ;
Asi lo hare estimado Daniel... ciertamente sera muy interesante el poder leerte un poco mas y ver
 de estas experiencias de vida que has sabido tener y compartir...


Jaime F Duarte ;
Asi lo hare estimado Daniel... ciertamente sera muy interesante el poder leerte un poco mas y ver
 de estas experiencias de vida que has sabido tener y compartir...




Mercedes Navas: Qué bellos contrastes, de ficción, cuento maravilloso,fantasía del alma.Creo que esta es una manera de comprometerse con la esencia de la escritura: entrometerse con aquéllo que está en la bruma y la realidad , como la vida. Gracias por etiquetarme.


Daniel Aníbal Galatro :Mercedes querida, tengo que hacerte una corrección. Este relato no es para nada una ficción. Estoy recordando con la mayor precisión posible algo que de alguna manera me ocurrió. Y trato de no "adornarlo" con elementos inventados para no quitarle el poco de verosimilitud que una historia así suele merecer. Gracias por tus palabras y espero que sigas a mi lado durante toda esta travesía. Te mando un beso enorme.


Daniel Aníbal Galatro : Comienzo a trabajar en el apunte 6. Será también referido a una esquina, la de Av Fontana y Av Alvear, pero tiene una importancia especial por la cantidad de variantes que presentaba en mi experiencia con respecto a lo que en realidad puede verse allí. Unas cuantas veces la transitamos con Olga en esta historia pues aparecerá cerca de ella una sala que llamaré "externa" a la que me llevaron cuando estuve mejor (en mi delirio o lo que fuera porque recuerden que seguía internado en terapia intensiva, en coma profundo inducido por drogas). Así que he buscado el cuaderno donde, pocos días después de mi regreso a la "normalidad" - por llamarla de alguna manera - dibujé una serie de planitos de cada lugar que recordaba. Seguramente los incluiré en los próximos apuntes. Gracias por su paciencia.

Olga Isabel Román : Lo del telescopio me fascinó y lo del Night Club fue verdad,existía pero en otro lugar y no en el que describsí aquí y lo que ocurrió es que nadie me dijo que eso era "eso" y casi entro porque me gustaba la música jajaja. Pero ... sí, existía.recuerdo este dibujo.. recuerdo que recorrimos a esos lugares cuando"VOLVISTE" y..... ????? seguí vos la historia. Impresionante. Qué bueno que no sufriste ni un dolor mientras estabas en terapia y te fue agradable.. es lo que le pedí a Dios y cumplió. Bien Dany. A seguir recordando... recorriendo tu vivencia ?? mientras busco algo que escribiste y yo traduje. Te Amo.

Sonia Rocio Burega Me gusta!!!! quiero más!!!!! prometedora historia!!!! Gracias!!

Gracy Glass:Daniel si es todo asi para todos hay que estar mas contento y menos preocupados con la muerte ...Sabes que yo creo en las alucinaciones por hipoxia en ciertas areas ..pero como de alguna forma te conozco no descarto tu "viaje".. Los quiero mucho a ambos ..Besos.

Raquel Patricia Marrodan:  Algunos, estas razones ya la tenemos incorporadas. Lo que te envié ayer, justamente fue por haber leído esto.Es algo que escribí hace bastante y que lo dí a conocer en 2011. No estamos solos. Solamente tenemos que tener la intuición de "ver" a las personas con nuestra misma vibración.

Lauren Yazmin Ibarra Vazquez : MUY HERMOSO ,GRACIAS POR COMPARTIRLO SALUDOS!!!

IPR - Mis queridos compañeros - Cena de febrero de 2016


Lahitte, Pittaluga, Di Martino, D'Ambra, Ahrtz, Fossati, Calcagno, Cacace y Lamacchia.

Instituto Peralta Ramos - Mar del Plata - 1950-1961
La foto: cena de compañeros realizada el viernes 12/2/2016 en la sede de Exalumnos.



Cuando la realidad supera la ficción: camalotes en el río


Fragmento cuasi-inicial de mi cuento: "Parábola de la tierra negra y de la tierra roja":
...

Veinte años antes todo era muy distinto.  Mi casa, ni siquiera en algo comparable a la más pequeña de las mansiones que hoy poseo, ni a la más modesta vivienda del más modesto de mis servidores. Apenas una cabaña de carcomidas maderas sostenida como por milagro sobre desgarbados postes. Junto al río marrón de espaciadas márgenes sufría yo la cotidiana miseria del pescador con redes remendadas que colaban unas aguas vacías de riquezas, asesinadas por petróleo y residuos industriales.

Pobre de todas las pobrezas. Sin un espíritu avisado, sin un amor, sin hijos, sin pescados.

Resignado a vivir así para siempre, sumergía mi pena ya en el río marrón vacío de vida ya en la oscuridad del vino más barato.

Sentado sobre la rugosidad incomodante  de un tronco con el que compartía una noche cualquiera de otoño, sentía cómo se iban esfumando de mi cerebro los últimos vapores del cotidiano consuelo. Vagaba mi mirada oteando la creciente que se iba viniendo, como siempre, inevitable. La sudestada encrespaba el lomo del líquido felino que preparaba sus garras.

Trepaban las aguas con cortos empellones, jadeando en un brazo fecundo en destrucción. Lamían en su ida troncos verdes  y secos tocones, buscando en su regreso arrastrarlos consigo hacia las profundidades bravas de su bullente interior.

Latía el río con pulsación creciente. Cabeceaba insistentemente contra el temeroso murallón incapaz de contener la furia desatada.

Yo solamente atinaba a mirar ese enemigo terrible, a mirarlo como implorando sin fe con un malestar interior muchas veces sentido antes.

Crecía sin pausa aunque sin prisa. Algunas veces el chapoteo de un tronco engullido por sus fauces cortaba la sinfonía rugiente. Mi casa en la ribera aguardaba el juicio de la naturaleza hirviente.

Hasta que al fin llegó la hora de los camalotes. Arrancados de su transitorio reposo en las orillas reiniciaban su  viaje marcado desde siempre. Hacia el mar, río abajo, donde quisiera llevarlos la impiadosa correntada entre remolinos alocados, hasta otro puerto vegetal, hasta otra playa, transitorio refugio donde aguardar en calma la siguiente sudestada.

Uno de esos camalotes, ni grande ni  pequeño, encalló a pocos metros del tronco sobre el que me hallaba. Se agitó unos momentos como tratando de zafar del abrazo múltiple de la orilla, se aquietó al fin como resignándose, y allí quedó, ascendiendo con el río que aún bramaba.

Con el tenue reflejo de una luna que ocultaba parcialmente su rostro entre las nubes bajas para no ver el daño que el agua inclemente causaba en la indefensa ribera, noté que sobre el camalote algo brillaba. Un trozo de  metal, pensé, resto de algún naufragio sin importancia, o tan sólo una lata de gaseosas. En suma, nada.

No me moví siquiera del lugar desde  donde observaba el río en acecho que continuaba, aunque más lento, su marcha creciente hacia la orilla de los troncos, las casas y mi cabaña.

Seguía buscando entre la espuma la señal del indulto, la postergación del drama. Que, como muchas otras veces ocurriera, el abultado vientre de pronto se deshinchara ante un cambio en el viento, de ese modo retornara la calma a la ribera, y desapareciera lo que dentro de mí atenaceaba entrañas.

Pero la bestia marrón tan sólo reposaba preparando la próxima arremetida, quizá la final, la apocalíptica.

Fue entonces que pensé en el camalote y en el objeto que sobre él brillaba reflejando la luna semioculta. ¿Y si fuese valioso? Averiguar-lo ahora no significaba demasiado peligro, pero si el río seguía creciendo ya no me sería posible. ¿Qué podía perder más de lo que la creciente amenazaba?

Me deslicé lentamente por el tronco húmedo, tratando de hacer pie en la tierra cada vez menos tierra y más barro. Tambaleando me acerqué al camalote. Cuando sentí que mis pies se hundían en el fango, dudé.

Ya emprendía el camino de regreso. De pronto la luna se desprendió de sus velos nubosos y asomó su rostro iluminando la batalla del río contra la orilla. Miré, como despidiéndome, la isla vegetal con su tesoro. Y la vi claramente.

Era una esfera brillante, acerada, pulida y repulida, hermosa bajo su maquillaje de río y rayos de luna. Apenas tendría cinco dedos de  diámetro y mi mano abierta sería capaz de contenerla con facilidad. 

Me sedujo al instante y me di cuenta  de que debía hacerla mía. Aunque el río bramara nuevamente, aunque mi cabaña estuviese irremediablemente perdida.

Olvidé mis temores, la creciente, la miseria, la pobreza y mis redes vacías. Tan sólo existía esa esfera brillante, pulida y repulida.

Luchando contra el barro me fui acercando al camalote, tomándome con fuerza de los troncos humedecidos, cayendo por momentos, asido de unas matas, arrastrándome como un loco hacia la esfera metálica.

Cuando estuve a un paso y ya mi brazo iba a arrojar su mano sobre el objeto ansiado, sentí frotarse algo contra las hojas. La luna iluminó una húmeda cabeza de serpiente.

Di un salto hacia atrás, cayendo sobre la orilla fangosa, resbalando. No sin dificultad logré reincorporarme al tiempo que observaba el camalote con su preciada carga custodiada por el reptil artero.

Una rama pasó flotando junto a mi pierna, arrastrada por la corriente implacable. La tomé entre mis manos, la alcé por encima  de mi cabeza y, mirando fijamente los ojos amarillos que brillaban destacándose en la noche, descargué un golpe terrible sobre quien se interponía entre la esférica joya y mi ambición desatada.

Un ruido sordo como el de una lamparilla eléctrica al quebrarse se sumó a los fragores de esa noche extraña. Los dos puntos amarillos que casi adivinara en las sombras se apagaron para siempre entre las hojas.

Entonces la esfera me entregó su  cuerpo. La tomé entre mis manos como adorándola, la acerqué a mi pecho y, entre  río y viento, luna y sudestada, la llevé dificultosamente a tierra firme.

No quise regresar a mi cabaña por temor a que la creciente la abatiera. Preferí un camino más seguro, más apartado de la furia desatada.

El cansancio me condujo a una vivienda deshabitada de la que forcé sin dificultad la puerta. Me arrojé sobre una de las camas quedándome dormido en ese instante, abrazado a la esfera, a la preciada esfera metálica.

No me importó más nada.      
...

(¿Lo conocías?)

Prof. Daniel Aníbal Galatro

Savia y sangre - Cuento de Daniel Galatro


Andaba sin rumbo fijo por un camino cualquiera, inmerso en un monte de árboles añosos que se mecían con la brisa. Más lejanos, unos cerros limitaban el espacio que se nos brindaba a los verdes habitantes sujetos al suelo pedregoso y a mi presencia humana capaz de elegir su rumbo.

Al acercarme a la enorme copa poblada de hojas, de flores y quizá de frutos, atraído por un rumor que parecía susurrar mi nombre, las ramas también parecieron aproximárseme, buscando tener un contacto directo de su corteza con mi piel.

Lo hizo con mucho cuidado, como con ternura, de modo de no lastimarme. Sin embargo, el tamaño del árbol era tan desmesuradamente superior a mi pequeñez que estiré un brazo para protegerme temeroso de ese gigante vegetal. Fue tal vez un movimiento torpe de mi parte que provocó que la rama más cercana se quebrara e hiriera levemente mi brazo. Esta acción logró que brotaran unas gotas de sangre de mi cuerpo y unas gotas de savia del de él.

No sentí dolor alguno por la herida que me autoprovocara. No sé si el árbol sintió algún dolor. Pero luego de que mi sangre y su savia se mezclaran, una sensación de profunda paz me invadió o quizá nos invadió a los dos.

El rumor que parecía susurrar mi nombre se hizo más claro y definido, repitiéndose unas pocas veces hasta que calló. La rama que había llegado a mi cuerpo se apartó lentamente, como reuniéndose con sus iguales que permanecían en sus posiciones originales balanceándose por influjo de la brisa que persistía.

Busqué la marca que en mi piel debía haber quedado pero no la hallé. El árbol y yo habíamos tenido un contacto en el que, de alguna forma, pequeñísimas porciones de nuestro fluidos se habían fusionado para que en el sentido bíblico nos conociésemos.

Desde ese día, hablo con los vegetales y ellos me responden. Nos comprendemos como nunca antes. Porque seguramente aquél gigante añoso sabía cuál era el secreto y supo provocar que ocurriera en un camino cualquiera, entre él, un árbol cualquiera, y yo, un humano cualquiera que dio en pasar por allí y que respondió al susurro de su nombre.


Daniel Galatro
Esquel - Chubut - Argentina
Enero 13 de 2016.

Bruno - una historia real


Siempre quise contarte una pequeña historia que conocí de pequeño pero que nunca pude olvidar.

Eran tiempos de verano, de playas, de acantilados y de almuerzos domingueros compartidos con amigos.

Cada año se sumaban a la mesa tres personas que pasaban unos días en la misma casa que visitábamos: un matrimonio formado por Franco y su esposa argentina, y Bruno, el hermano solterón del hombre. Ambos eran de origen italiano, lo que se notaba en el acento que persistía fuertemente en su lenguaje.

Hacía tiempo que vivían y trabajaban en nuestro país. Cuando llegaron como inmigrantes, Bruno tenía unos 20 años. Allá en su pueblo natal dejaron sus familias, amigos y otros afectos buscando un mejor futuro para ambos. Aquí pudo Franco encontrar una buena esposa pero su hermano iba madurando solo y cada día algo más hosco porque Bruno había dejado una noviecita que nunca intentó reemplazar en su vida.

Un año no aparecieron por la casa donde pasaban el verano. Nos dijeron nuestros amigos que los tres habían decidido visitar su familia en Italia a la que no veían desde hacía unos 30 años.

Cuando regresaron lo hicieron con las evidencias del milagro.

Apenas un par de días de llegados al pueblo, Bruno fue hasta el supermercado de su barrio y allí encontró a alguien a quien vio muy parecida a la chica que había dejado tantos años antes. Era ella. Ya tenía los rasgos de una mujer madura pero no había perdido nada de la belleza que había enamorado una vez al muchacho.

Se acercó, la saludó tímidamente y así ella le confesó que tampoco nadie había ocupado su corazón pues siempre confiaba en seguirlo esperando.

Reiniciaron el romance que nunca se había marchitado, se casaron y el trío que conocíamos se convirtió en un cuarteto que ya no compartió nuestros domingos playeros.

Pero dejaron en mis recuerdos infantiles una historia más que siguió convenciéndome de que todo es posible. Por eso quería compartir esta historia contigo, para quizá reavivar en tu corazón esa llamita que nunca debe apagarse.

Daniel Aníbal Galatro
Esquel, Diciembre 27 de 2015.

Mi sistema para ocupar mano de obra (SADOMO)



Estimados amigos:

Luego de casi 20 años encuentro oportuno compartir mi antiguo proyecto llamado "Sistema Alternativo de Ocupación de Mano de Obra" creado a mediados de 1996.

He decidido procurar su actualización comenzando por convertirlo en un e-book que contiene las bases del trabajo tal como las escribí en esa oportunidad y hacerlo llegar a todo interesado que lo solicite a través de un email a danielgalatro@gmail.com.

A modo de presentación, transcribo la nota inicial que he adjuntado al Proyecto.

-
A quien corresponda:

Esquel, Chubut, Argentina
Noviembre de 2015.

Por la presente hago llegar a Ud. una copia del Sistema Alternativo de Ocupación de Mano de Obra que creara a mediados de 1996 con la finalidad que expresara oportunamente en las Consideraciones preliminares del mismo.

Esta propuesta fue en su momento declarada de Interés Municipal y de Interés Legislativo por el Honorable Consejo Deliberante del Partido de Ensenada (provincia de Buenos Aires, Argentina), y de Interés Provincial y de Interés Legislativo por el Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires (Argentina).

Los casi 20 años transcurridos desde entonces y su destino original hacen que, pese a que las circunstancias del problema no han variado, su análisis requiere una necesaria adecuación de los elementos implicados para llevarlos a un nuevo tiempo y a un espacio determinado.

Es así que en manos de profesionales idóneos puede aún brindar ideas válidas para su aplicación útil en ámbitos muy diversos.

Quedo a su disposición para colaborar en lo que me sea posible y estime Ud. oportuno de modo de responder a cualquier consulta que surja de la lectura de este Proyecto.

Sin otro particular, saludo a Ud. atte.
Daniel Aníbal Galatro
danielgalatro@gmail.com



"Lo nuestro no es bueno" - canción de Daniel Aníbal Galatro



Mira...
cómo suceden las cosas...
las que ayer fueron rosas
mañana, ¿qué serán?

Recuerda
que alguna sorpresa nueva
vendrá con la Primavera...

Tu rostro de niña,
tus rubios cabellos,
no harán que me quede
y no lo lamento.

Llora niña, llora,
porque parto lejos,
llora niña, llora,
que me estoy muriendo.

Adiós, es el fin,
que muera pequeño,
es mejor así,
lo nuestro no es bueno.

Tu llanto de niña,
tus rubios cabellos,
no harán que me quede
y no lo lamento.

Llora, niña, llora,
una mujer tengo,
un hogar, un niño,
todo eso no es nuestro.

Adiós, es el fin,
que muera pequeño,
es mejor así,
lo nuestro no es bueno.

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Esta canción la imaginé en los años 70 y no tenía un motivo ni una destinataria predeterminada.
Quizá no he recordado la letra exactamente tal cual era, pero en eso podrá ayudarme quien la estrenó públicamente, mi querido amigo de siempre y excelente cantante Jorge Edgardo Talatinoff.

Daniel Aníbal Galatro
danielgalatro@gmail.com